Ha llegado la hora
Lo confieso: me gusta la F1. Y, ya puestos a confesiones, no, no me cae bien Fernando Alonso. No me cae bien porque creo que los Marcatoons que hacen de él son de las más fieles caricaturas que he visto. Pero bueno, es un profesional que hace su trabajo y, por lo tanto, lo respeto y admiro.
Lo que no puedo respetar es la mamonería que tienen liada este año. Y no es porque tire "pa casa".
Me parece un insulto, una estafa, una falta de respeto, una chotada en toda regla lo que está sucediendo. ¿Para qué necesita dopping el autmovilismo si no hay más que ver los hilos con que mueven como marionetas a diversos jefazos que disfrutan cachondeándose de los aficionados que entienden la F1 como un deporte?

Creo que ha llegado la hora de que los aficionados de la F1 alcemos la voz: hagamos como ellos, movamos los hilos, protestemos. Que lo que pase en Brasil suceda como consecuencia de esa mezcla de pericia, profesionalidad, talento y azar que caracteriza este deporte. Que no tenga nada que ver con tuercas mal ajustadas, espionaje, informaciones privilegiadas para los mimados, irregularidades en los coches, sanciones inventadas para los inocentes y perdón y aplauso para los culpables. Quizá ellos no se den cuenta, pero en este deporte se arriesga la vida. No están los demás pilotos para jueguecitos.
La imagen de McLaren es una vergüenza en el mundo. Y quiero que todo el mundo que piense como yo lo deje bien claro, por encima de la nacionalidad, las simpatías o de lo que se quiera argumentar contra lo indefendible.
Yo no sé cómo lo llamarán en inglés, pero esto, en español se llama farrullería.
