Siempre me han gustado los erizos. Los de peluche, los de dibujo, los de mentira, Espinete... siempre me han parecido estupendos.
Incluso cuando ví un erizo de verdad, uno con pinchos que olía a muerto (y él no lo era). El caso es que era como el de los dibujos, precioso, una monada, un juguetito.
Pero a Rizo lo odio.

Peroahora que lo veo en esta foto me parece mono. Lindo. Me gusta.
Pero cuando veo algún anuncio de "La llamada del Ahorro", me hinco las uñas en las palmas de las manos. No puedo soportar esa vocecilla insidiosa, ese qué bonachón que soy, je je je. Je.

En ésta sale un poco menos favorecido, pero aún así, no me da tanto repelús. Es sólo la versión animada. Uf. Qué yuyu.
Aún recuerdo los anuncios que hacía Charlie Brown y su Snoopy con el "Hoy soy un 30% más feliz". Mucho mejor sensación.
Debe ser que el tal Rizo este me recuerda mucho en su actitud a un ex cuya evocación ya me da escalofríos. O arcadas, no sé.

En fin...