... te echo tanto, tanto, tanto, tanto de menos. Ser que nunca exististe. Ser a quien esperé para que me abrazara, para que me protegiera, para que me quitara el miedo a esta vida que me devora las entrañas como una fiera voraz. Ser a quien amé, amo y siempre amaré... pero de una forma tan distinta que me hace sonreir y llorar.
Llámese A, llámese C, llámese E... llámese House. Te echo de menos.